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Kali Gandaki: el valle más profundo

Montañas con nombres sugerentes, guardianes de un valle antiguo como la Tierra, murallas de roca y hielo con picos míticos de más de 8.000 m de altitud: los Annapurnas, el Dhaulagiri o el Macchapuchare, con su característica cola de pez. Todas ellas son los compañeros de viaje de uno de los trekking más bellos del planeta, el que recorre el valle del río Kali Gandaki, en Nepal.

Todo en este río es especial. Nace a 6.286 metros sobre el nivel del mar, en el glaciar Nhubine Himal junto a la frontera con Tibet, en el legendario reino de Mustang, vasallo tanto de Nepal como de Tíbet, aunque adscrito administrativamente al primero; muere en el sagrado el río Ganges, en las proximidades de la ciudad de Patna, ya en la India. El río existe desde antes que se formara la cordillera del Himalaya, cuando la placa India se unió a Asia hace unos 65 millones de años, lo que le convierte en uno de los cauces más antiguos del planeta, como se puede ver en el documental The Living Planet. Este hecho, aparentemente intranscendental para el ser humano, tuvo sin embargo unas consecuencias esenciales para el desarrollo cultural y comercial de la región. Cuando el Himalaya ascendió no cortó el curso ribereño, por lo que éste siguió su camino erosionando la piedra durante eones, dando lugar a un valle que es a la vez el más profundo del planeta, con paredes verticales superiores a los 4.000 m, y el más elevado, a más de 2.500 m de altitud. En el documental, el afamado naturalista Attenborough explica muy bien el origen y singularidad de este río.

Vista del Kali Gandaki desde Kagbeni El Machapuchare, con sus 6.993 m, nunca ha sido coronado por el hombre por su carácter sagrado

Y en ese devenir el Gandaki creó suaves laderas y tramos libres de hielo y roca que permitieron, muchos millones de años después del alzamiento de las montañas más altas, crear senderos que comunicasen las tierras bajas tropicales con el techo del mundo. Así, este valle se ha utilizado como una ruta comercial y cultural desde tiempos inmemoriales entre India y Nepal, a través de Mustang hasta las fronteras de Tíbet, transportando no sólo bienes y suministros, sino ideas y creencias, trasladando el budismo del norte al sur y el hinduismo del sur al norte, en uno de los ejemplos más claros de sincretismo religioso de la historia. Por estos caminos transcurre hoy día el que se constituye como uno de los trekking más interesantes y por el que a través de la mano de WildlifeWithFriends recorreremos una de sus partes más bellas y populares, conociendo a sus gentes y su diversa flora y fauna.

Nuestro recorrido senderista transcurre siempre junto al curso del río, compañero perenne de los pueblos comerciantes thakali y mustang, famosos por su hospitalidad y por ser anfitriones complacientes. Comienza este trekking en Muktinath, villa santa para budistas e hinduistas a más de 3.800 m de altitud, donde se ubica el monasterio del mismo nombre que todos los creyentes deben visitar al menos una vez en su vida y punto final del descenso de la ruta completa a los Annapurnas, en la que se desciende desde los 5.400 hasta los 3.800 m.s.n.m. en una sola jornada. Dejando atrás piedra y roca, atravesando laderas áridas y polvorientas y acompañados del vuelo majestuoso del quebrantahuesos y el alboroto de chovas piquirrojas, y con suerte de algún bando de perdices nivales, entramos en el valle del Gandaki, con sus tierras verdes y fértiles, a través de Kagbeni, donde empieza el misterioso país de los Mustang, entre murallas de piedra y hielo. Es un trekking suave, siempre en descenso, siguiendo el curso del río, flanqueado por los bosques de abetos y pinos más elevados del planeta que, a su vez, son flanqueados por montañas nevadas inmensas que se elevan al infinito. Mientras la silueta de águilas rapaces, milanos negros y los escasísimos buitres del Himalaya y de espalda blanca nos acompañan desde las alturas, a nuestros pies es fácil encontrar recuerdos del pasado marino de la cordillera en forma de fósiles de organismo marinos de más de 60 millones de años de antigüedad, principalmente amonites y trilobites. Estos fósiles son conocidos localmente como Shaligram y venerados como una de las cinco formas no vivas de la deidad hindú Vishnu.

Vista del Kali Gandaki desde Kagbeni Vista del Kali Gandaki desde Kagbeni

Fruto de su pasado como ruta comercial y espiritual, a lo largo del descenso nos encontraremos con un  sistema de albergues y casas de té bien desarrollado entre poblaciones nepalíes, construidos con la abundante de piedra de la zona, y nos cruzaremos con alguna que otra caravana comercial de yaks en las partes altas y de mulas y caballos en las bajas, aunque están siendo sustituidas cada vez más por el transporte a motor. Pasando por pueblos de ascendencia tibetana como Kagbeni y Marpha, el paisaje va virando de un bosque de coníferas a una selva cada vez más templada de quercíneas ­‑árboles emparentados con nuestras encinas y alcornoques‑ y de rododendros. En estos bosques encontramos especies de aves familiares como carboneros y herrerillos, hasta que en el curso cada vez más bajo del río Negro (como se diría en castellando Kali Gandaki) nos lleva a bosques tropicales, con el omnipresente bambú, donde la flora y la fauna es cada vez menos familiar para el observador europeo. Según nos vamos adentrando en el reino del oso negro, empiezan a aparecer manadas de langures. De este modo, en una semana de tranquila caminata recorremos toda la franja de ecosistemas desde el frío polar hasta el trópico asfixiante, pasando por nuestros familiares de pinos y quercíneas, todo ello salpicado de pequeñas aldeas agrícolas que llenan de color el paisaje.

El trayecto por el Gandaki finaliza en este trekking en la población de Tatopani, a 1.190 m de altitud, población cuyo nombre significa “Aguas Calientes”, pues hay una surgencia de aguas templadas. Allí el caminante puede reposar los pies y la espalda antes de cruzar el último puente sobre el río e iniciar la ascensión a traves de un sendero ¿infernal? ¿desafiante? de miles de escalones esculpidos hace cientos de años por un pueblo que no quería vivir aislado, a pesar de las montañas. Desde allí queda a tiro de piedra Poon Hill, un mirador donde al amanecer aparece el Himalaya en todo su esplendor… y poder. Pero esa es otra historia.

El cauce del río es el senderoEl cauce del río es el sendero

Quebrantahuesos Quebrantahuesos

El valle más alto del planeta El valle más alto del planeta

El Valle del Kali Gandaki y la región del Mustang El Valle del Kali Gandaki y la región del Mustang

Yaks Yaks

 

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